Por Itahisa LE

La gestión de residuos es un problema que preocupa a la población desde hace años y, casi como un juego, hemos aprendido a separar la basura con el fin de reciclar. Los cubos de basura de las casas se han multiplicado a la par que los contenedores del barrio y esto ha puesto en evidencia el volumen que ocupan. Según el último estudio del INE, cada español genera alrededor de 470 kilos de basura al año. Por ello, las campañas de concienciación insisten en la importancia de reciclar y los productores que usan material reciclado presumen de ello. No es para menos. Aunque reciclar es una buena práctica (además de necesaria), quizá haya que anticiparse al problema. Puede que el objetivo deba focalizarse en reducir residuos. ¿Te atreves a intentarlo?

La regla de las tres R es una medida ecológica que conduce a producir menos basura, aunque su práctica implica también ahorrar dinero y ser un consumidor responsable. Consiste en reducir, reutilizar y reciclar, en ese orden.

La primera R, la de reducir, es la más importante porque su efecto es directo, tanto en el medio ambiente como en nuestro día a día. Lleva siempre contigo una bolsa reutilizable; algunas se pliegan y no ocupan nada. Intenta comprar productos a granel o a gran escala, evitando los monodosis. Pon la lavadora o el lavavajillas cuando tengas contenido suficiente, evita coger el coche en la medida de lo posible, reserva llenar la bañera para ocasiones especiales…

Antes de tirar algo, piensa si puedes darle un segundo uso. Reutilizar es el segundo paso. Tal vez sea buena idea tener una taza en el trabajo en lugar de usar vasos de plástico, usar la parte de atrás de un folio impreso o llevar el desayuno al colegio en una bolsita reutilizable. Regala aquellos libros que ya leíste y sé creativo con los muebles que ya no te gustan. Quizá puedas restaurarlos o darles otro uso.

Si después de todo esto el residuo es generado, recicla. Elige bien dónde debes tirarlo: contenedor azul para papel y cartón, amarillo para envases, verde para vidrio y el resto al genérico, aunque algunos lugares ya tienen el naranja para basura orgánica. Ten cuidado con las pilas y las baterías. No olvides que hay puntos limpios que hacen una recogida mucho más selectiva.

Si tomamos conciencia y vamos adquiriendo hábitos, seguro que en poco tiempo nos asombramos del poder que tenemos en nuestro día a día. Porque si cada uno se ocupa de lo suyo tendremos menos de lo que preocuparnos. ¿Empezamos juntos?