Por Francisco Belín

Ilustración por David Ferrer

Es lo que tiene salir de casa, estudiar fuera. Verse obligada a coger mañas en la cocina. Se preparaba Yareli Pérez en Magisterio, en Gran Canaria, cuando reparó en que tiraba más esa vocación que hoy desempeña profesionalmente en el Parador: “Me ocupaba de ir a la compra, de acertar con los puntos de cocción; me dije: ‘¡Yo creo que me gusta!’. Me divertía. Y me quedaba observando cómo se inflaba el bizcochón en el horno”.

Ni corta ni perezosa, Yareli cursó el ciclo medio en San Cristóbal y sostiene que algunos de los compañeros impulsaron la motivación que la llevó al concurso nacional del Cordon Bleu. ¡Nada menos que a la final, entre diez finalistas! Y con un plato de cordero inspirado en la cabra estofada de su tierra majorera.

Potente experiencia junto con su preparación en The Stage (en Madrid, con dos estrellas Michelin), de Diego Guerrero; unas prácticas que la marcaron, al igual que las de los paisanos Marcos Gutiérrez y Carmelo Florido. Tiene predilección por el producto fresco y de temporada: “Una buena verdura puede ser de lo más fascinante”.