En 1947 está datada la plantación de las primeras viñas en Tenerife, a cargo del portugués Fernando de Castro. Cuando Shakespeare hablaba del vino canario lo hacía refiriéndose al dulce malvasía que se producía en Tenerife (estos célebres vinos conocidos como Canary Sack, de color dorado e intenso aroma), y que aún hoy puede degustarse, acompañados de una buena tabla de quesos de la tierra o dulces artesanales.

Con muchísima diferencia, esta isla lidera la producción de vinos en Canarias. Tacoronte-Acentejo fue la primera denominación de origen en la isla (1985). Ahora hay cuatro más: Abona, Güímar, La Orotava e Ycoden-Daute-Isora, con más de 200 referencias (y siguen creciendo) que copan cada semana un reconocimiento local, nacional o internacional y son habituales en las mesas de restaurantes de medio mundo.

Hay vinos de Tenerife en los restaurantes más prestigiosos del mundo, como Cinco By Paco Pérez (Berlín, una estrella Michelin), en Las Vegas, en El Beso, espacio de Eva Longoria. No faltan en referencias en la carta del B&G Oyster de Boston o en la del Pall Mall 67 londinense. En unas jornadas en EEUU, René Redzepi –del Noma, Copenhague, tres Estrellas Michelin- ofreció algunas marcas de la Isla, como el Celler de Can Roca (Gerona).

El mediático y reconocido chef José Andrés sirvió un vino tinto de Taganana del enólogo Roberto Santana que conquistó al matrimonio Obama y el cantante Marc Anthony ofreció vino de Tenerife a su entonces pareja, la actriz y cantante Jenifer López.