Por Sixto Javier Pérez

Como cada año los últimos meses suelen reservarse para el estreno de películas que aspiran a ocupar un lugar destacado en la temporada de premios, especialmente de cara a los Oscar y “La Batalla de los Sexos” es uno de esos claros ejemplos de películas perfectamente diseñadas para conquistar a público y académicos. A mí personalmente me ha dejado un sabor agridulce, básicamente porque no ha arriesgado lo suficiente. Si la película fuera un plato de comida le faltaría un poco más de pimienta.

La batalla de los sexos fue el nombre que se dio al partido de tenis celebrado en 1973 entre Billie Jean King (Emma Stone) y Bobby Riggs (Steve Carell). Convencido de que podría ganar a cualquier mujer, a sus 55 años, el ex campeón Bobby Riggs, retó la joven promesa Billie Jean King, de 29, a un duelo que determinaría el ‘género superior’. En aquel momento histórico, la exitosa deportista era una defensora acérrima de los derechos de la mujer y justo antes de este evento se había negado a participar en un torneo en donde el ganador hombre recibía un premio monetario ocho veces mayor que el otorgado a la ganadora. La batalla de los sexos se convirtió en uno de los eventos deportivos televisados con más audiencia de todos los tiempos. Además, este partido desencadenó muchos debates sobre la igualdad de género y el movimiento feminista.

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Jonathan Dayton y Valerie Faris, los directores de Pequeña Miss Sunshine (2006), dirigen esta película basada en hechos reales dejando a un lado el terreno del cine independiente pero adentrándose, una vez más, el complejo e incomprensible género de la comedia agridulce. El guión de Simon Beaufoy (Slumdog Millionaire) está perfectamente elaborado sin necesidad de juzgar a los personajes, algo muy difícil teniendo en cuenta que se abordan subtramas un tanto incómodas.

Es innegable el buen ritmo que tiene la película. Las dos horas de metraje son ligeras consiguiendo que el espectador se enganche, no solo a la trama, sino también a sus protagonistas. No obstante, no he detectado el ingenio y originalidad que caracterizaban a sus anteriores propuestas. Sin duda, esa era la chispa del éxito. ‘La batalla de los sexos’ quiere ser a la vez una película deportiva, una reivindicativa y una historia de amor. Y no todo funciona. Cuando una película quiere abarcar tanto termina fallando por algún lado.

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Con respecto al plano activista por los derechos de las mujeres me han faltado más detalles, creo que el enfoque que le han dado es demasiado superficial. En este aspecto la película se queda a medio camino. Pero como historia de amor funciona a la perfección, siendo totalmente creíble, gracias a las excelentes interpretaciones de Emma Stone y Andrea Riseborough. Entre ambas hay una química sobrenatural que consigue dejar al espectador hipnotizado en cada una de las escenas íntimas de las dos protagonistas. Sin duda, la trama amorosa de la tenista es lo más interesante de toda la película.

Desde el punto de vista interpretativo solo puedo decir que probablemente Emma Stone vuelva a estar nominada al Oscar y además tiene todas las papeletas para ganarlo. Si  ya nos sorprendió hace menos de un año cantando y bailando en La La Land: La ciudad de las estrellas, ahora se supera consiguiendo su mejor interpretación. La actriz consigue meterse de lleno en la piel de la tenista Billie. Sus gestos, forma de caminar e incluso su destreza en la pista es idéntico a la tenista. Os prometo que me quedé impactado al ver a Stone tan metida en el papel. Steve Carell por su parte, confirma una vez más que es un actor muy polifacético. Te puede hacer reír y llorar, da igual el papel que tenga que defender ya que siempre consigue unas interpretaciones espectaculares.

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Lo mejor de la película, a pesar de que ya sabes cuál es su desenlace, es la parte final, pues Dayton y Faris consiguen hacer un partido de tenis muy emocionante. Pero a pesar de este épico final, la película no consigue tener el sello de magistral ya que no termina de centrarse en un aspecto concreto de la vida de Billie Jean King, esto beneficia a Stone pero no al conjunto de la película ya que se queda en tierra de nadie, sin un destino claro. En definitiva, unas película entretenida que merecer ser vista solo por Stone.

NOTA: 3 de 5

LO MEJOR: Emma Stone, ambientación y el partido de tenis final.

LO PEOR: no aporta nada nuevo, abarca demasiados aspectos, la mezcla de géneros perjudica a la película.  

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