Texto y fotografías por Javier Dóniz Páez*

La biodiversidad suele ocupar un puesto muy elevado en el ranking de preferencias para elegir un destino turístico de naturaleza. Así, la geodiversidad y la hidrodiversidad desempeñan un papel secundario, incluso cuando constituyen los elementos dominantes del paisaje. Ahora bien, a veces la geología y la  geomorfología son claves en la geografía física y humana de algunos territorios, pudiendo hablar de paisajes geológicos o geomorfológicos. Este es el caso de la isla de Fogo en Cabo Verde, donde los procesos y las formas volcánicas constituyen la impronta paisajística más significativa de la Isla y su seña de identidad más emblemática, condicionando incluso su propio nombre.

El volcanoturismo es un sector muy importante del geoturismo, que se define como la exploración y el estudio de las formas y procesos geotérmicos de volcanes activos, pero también como la visita a volcanes dormidos o a regiones de volcanismo extinto, siempre que su patrimonio geológico y geomorfológico sea de interés y atracción para generar corrientes de visitantes. Es particularmente popular debido a la amplia gama de recursos y atractivos que se explotan en los volcanes: el paisaje, las erupciones, las fuentes termales, la práctica de deportes de riesgo y aventura, el ecoturismo y turismo científico, las playas de arena negra, la arqueología y los parques culturales y la relación entre los volcanes y la religión.

En esta diversidad reside el éxito del geoturismo, que se pone de manifiesto a través de la red mundial y europea de geoparques.

La isla de Fogo pertenece al grupo de las islas de sotavento del archipiélago de Cabo Verde, a unos 600 km de la costa occidental africana. Al igual que el resto de las diez islas del Archipiélago es de génesis eruptiva, pero su principal diferencia es que en Fogo las erupciones volcánicas han continuado hasta la actualidad, la última de ellas en 2014-15, siendo la isla geológicamente más joven de Cabo Verde. Este hecho se deja ver tanto en la variedad de formas y procesos volcánicos, como en su carácter reciente y volcánicamente activo.

La visita geoturística a Fogo se puede dividir en dos recorridos teniendo en cuenta la diversidad de atractivos que propone el volcanoturismo. Uno es de tipo circular a lo largo de los flancos de la Isla y accediendo puntualmente al litoral, donde se puede apreciar la diversidad natural y cultural, dominada por paisajes africanos de sabana y decenas de conos volcánicos y el otro centrándose exclusivamente Chã das Caldeiras.

Para ello partimos desde la capital, São Filipe, donde asombran los acantilados con su basaltos columnares y almagres y de una de las pocas playas de arena volcánica negra. La siguiente parada es Ponta do Salinas, allí encontraremos una playa de arena negra con abundantes cristales de olivino verde y numerosos arcos naturales, tubos volcánicos y jameos resultado de la erosión de las lavas cuando llegan al mar. En ella es habitual ver a los pescadores con sus barcas de colores y a los locales tomando baños en días señalados.

Recorreremos sucesivamente Mosteiros, tierra del rico café de Fogo, instalada en una plataforma litoral constituida por lenguas de lava que alcanzan el litoral y fajanas aluviales cuyas arenas son explotadas por los locales para la construcción, extrayéndola incluso desde el fondo del mar. No olvidemos uno de los pocos ejemplos de volcanismo hidromagmático, con el volcán Sambango o los campos de lava de Corvo, donde se alternan los malpaíses de lavas aa con los lajiales pahoehoe procedentes de las erupciones históricas de 1852 del volcán Monte Preto de Baixo del interior de Chã das Caldeiras.

No podemos olvidar los numerosos barrancos que cortan el flanco este del volcán Pico de Fogo y los dorsos de la Isla, que en periodos de fuertes lluvias inhabilitan las carreteras y numerosos puentes de piedra volcánica. A continuación, encontramos el mirador del Alto Espigão, desde donde se obtienen buenas panorámicas de parte del flanco este, del volcán Pico y de las coladas de lava negra de la erupción de 1951 de Monte Lentisco-Orlando.

En cada una de las paradas se puede disfrutar de la historia, la cultura o la gastronomía de Fogo, acompañadas por la buena voluntad y el carácter amable de sus habitantes.

Sin embargo, aquí el lugar más emblemático para el volcanoturismo es Chã das Caldeiras-Pico de Fogo. Todo este sector está bajo la protección del Parque Natural do Fogo, que se reparte por los tres municipios de la Isla (Santa Catarina, Mosteiros y São Filipe) y cuyo principal objetivo es proteger la flora y fauna endémica como la lengua de vaca (Echium vulcanorum) o el petrel Gon-Gon (Pterodroma feae).

Es una caldera volcánica de colapso abierta al este, con escarpes de 1.000 metros, una superficie de 29 km2, un diámetro de 9 km y un estratovolcán de más de 1.000 metros de altura. Desde 1460-61, cuando fue descubierta la Isla hasta la actualidad, se han registrado 27 erupciones volcánicas que hacen de Chã das Caldeiras un paisaje inminentemente mineral en el que puntualmente se pueden reconocer los bosques de Monte Velha en el norte y todo bajo uno de los cielos nocturnos más espectaculares que el visitante puede disfrutar.

El parque cuenta con una red de senderos y caminos que recorren todas sus unidades geomorfológicas (Bordeira, Chã y Pico), donde los geoturistas, además de disfrutar de las diferentes actividades, pueden acercarse a la historia, la cultura y la gastronomía de los habitantes de Portela y Bangaeira. Su capacidad para recuperarse de los estragos de la erupciones volcánicas cual ave Fénix y su aprecio por un geografía dura, hace de los moradores de Chã das Caldeiras un pueblo recio, pero sobre todo amable con el visitante. Quizás esta sea la razón de su éxito como destino geoturístico

Sin duda, la visita a la isla de Fogo no solo permitirá al turista maravillarse con los paisajes volcánicos recientes representados por su geodiversidad, sino también con los colores, olores y sabores propios de su geografía.

Sonará a tópico, pero una vez que la conozcas te enamorarás de Fogo, pero sobre todo de los foguenses.

*Universidad de La Laguna

Instituto Volcanológico de Canarias