Por David Lorenzo

La ciencia actual ha logrado acabar con la lepra, una de las enfermedades más terribles de la historia. Desde la presencia del hombre hay indicios de esta enfermedad. Por lo general los síntomas suelen ser úlceras en la piel, debilidad muscular progresivo y daño neurológico irreversible.

Aunque hoy estamos libres de peligro esta enfermedad atormentó al mundo hasta 1930, año en el que se logra medicamentos efectivos contra la lepra. A partir de este momento, aunque han existido cepas resistentes a la vacuna la enfermedad se convirtió en algo más bien residual.

Pero antes de que surgieran medicamente tan efectivos existían tratamientos que ayudaban a mejorar la situación del paciente. Uno de los más destacados fue e método de Ángel “Angelito” García Abrante, de origen canario y afincado en Cuba. Él había sufrido en 1898 lepra. Tras diez años de tratamientos no lograba ver mejoría, por lo que decidió abandonar el hospital de San Lázaro de La Habana (donde se encontraba).

Ángel García decide tratarse a sí mismo. A partir de ese momento comienza a consumir hierbas (entre las que destaca el aceite de chaulmoogra) y a darse baños calientes periódicos. Casi milagrosamente logra ir recuperándose progresivamente hasta quedar curado.

Una vez recuperado decide convencer al gobierno cubano sobre los beneficios de su método para la curación de afectados de lepra. El mejor ejemplo de curación estaba en él mismo. Había logrado recuperar el aspecto saludable que tenía antaño. El gobierno, desconfiado, decide que intervengan algunos médicos del país para confirmar la efectividad de la curación de Ángel García. Los médicos, impresionados, confirmaron el “milagro” en otros pacientes. Los síntomas de los pacientes mejoraban tanto que el gobierno finalmente decidió respaldar la curación con una inversión de 3 millones de dólares.

Trabajando García en el hospital de San Lázaro, donde mismo había sido tratado él sin éxito años antes, logra que muchos pacientes se curen en no más de 8 meses. La efectividad de su método llamó la atención de médicos estadounidenses y del mundo.

Sin embargo, el escepticismo de la comunidad médica continuaba fuera de Cuba. Cuando decide ir a Colombia, el método de curación de Ángel García es muy criticado. Para muchos el que usara aceite de chaulmoogra no suponía una innovación. Este producto era usado desde hacía mucho tiempo para mitigar los efectos de la enfermedad. Además la comunidad científica internacional afirmaba que no podía decirse que el paciente se curara realmente, simplemente que desaparecían los caracteres clínicos. A pesar de ello el método se extendió por todo el mundo.

Otros países como Venezuela, México o Paraguay reconocieron su labor médica. Sin embargo en Canarias hoy es un personaje bastante olvidado. El Colegio Oficial de Médicos de su propia isla natal, Tenerife, lo acusó de charlatán. Paradójicamente en Gran Canaria se aplicaron sus métodos en los lazaretos para curar la lepra.

Para saber más:

  • Lima Estévez, Javier (2015) “Ángel García Abrante: El canario que pudo haber encontrado una cura para la lepra”. En CATHARUM Revista de Ciencias Sociales y Humanidades del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias. Puerto de la Cruz: Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, nº 14
  • Felipe Acosta, Isidro (coord.) (2012) “La apasionante vida de Angelito García Abrante, el realejero que curaba la lepra”. En Los Realejos a través del tiempo. Boletín digital sobre el acervo histórico y patrimonial de la villa de Los Realejos. Los Realejos: Ayuntamiento de Los Realejos, nº 4. Enlace: http://goo.gl/n6Ajf4